esquiva y ausente,
rodeada de montañas.
Pero lo más importante es que no seré yo quien te ayude a cruzar el río
Mi querida ciudad…. tiene algunas
tentaciones
Donde yo vivo, no es necesario que sepas el
nombre de tus vecinos y los estigmas sociales y leyendas familiares basados en
el apellido han caducado ya.
Pero lo mejor es que tampoco tienes que
obedecer las señales de tránsito: el letrero de seda el paso, no es más, que
una valla decorativa en nuestra querida ciudad.
Aquí, todos estamos apurados y no les Quito
más tiempo porque sé que acá un día vivido parece una semana.
En esta ciudad donde los miércoles saben a viernes siempre puedes
regresarlos bares abren desde las diez de la mañana y en los hospitales no hay camas
los domingos siempre hay fútbol porque eso aquí somos bien religiosos
y no perdemos la fé de que nuestro equipo gane el campeonato nacional
Entre el smog, entre los carros, entre los bares, las noches nubladas, las mañanas asoleadas y el viento que barre la ciudad en los veranos
acá también hay tiempo para la ilusión,
y aunque personalmente yo no encontré el amor en esta ciudad… regueton is in the air.
Siempre me fui difícil aceptar que pertenezco a este lugar,
así fue como un día me fui de aquí haciendo
un viaje que no viene al caso contar...
Y con el mismo ímpetu que me fuí, regresé,
rápido y a toda velocidad


